Hablan como dos más, por las noches con conversaciones inútiles. Qué bien que aprecies esta música, ¿dónde habías estado todo este tiempo? Llega la mañana y no es posible estar a la altura, la noche les fue demasiado corta. Lo que tarda el Sol en pasear su luz lo invierten en pensamientos y alguna que otra señal, ¡Mentira!
Llega la noche y uno corre preso de la espera, reducida para el resto de los mortales. Al fin juntos, volverán a encender las luces del circo y dejar escapar sonrisas absurdas. Se están suicidando, van al fuego, dicen creerse correspondidos y hasta fingen sorpresa e incomodidad. ¿Terminaremos haciéndonos daño, verdad? ¡Mentira!
Otro día más, se han vuelto a condenar al lamento de una noche llena de sueños y vacía de descanso. Poco saben responder al alba, mas para el envío de señales todo vale, ¿cómo no esforzarme en demostrarte que empiezas a importarme? ¡Mentira!
Llegan a casa, suben al cuarto corriendo en su búsqueda mutua. Qué bien que seas tú, qué lástima todo lo demás. Larguémonos, no necesitamos nada más, ¿acaso no mentirías conmigo si me quedara aquí tirado, si sólo me quedara aquí tirado? ¡Mentira!
Él empieza a pasar de miradas, necesita verter su sangre sobre el papel, no se va a acercar, ¡la va traspasar! Adelante amigo, ¡ya estoy viendo la ostia que te vas a pegar! No queda lugar a la huída, es una apuesta a doble o nada. Abre la puerta, suena el fuerte viento del todo lo demás, ¡pero él sólo quisiera que SILVARA el dulce soplido de la primavera!
No aparece y él lo espera, lo espera y no aparece. Se teme lo peor, una idealización en su mente, una alucinación, un sueño, ¡no existió! De haber existido ya le hubiera respondido…¡No quiero verte! No hay peor adiós que el que no tiene despedida. Al fin responde: Saca un puñal de su liga, se lo lanza, ¡le mata! Medio agonizando siente como ella aún se acerca para indicarle que mire a otras luces…¡Ment…ay amor, me encantas!
sábado, 23 de marzo de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
LA ÚLTIMA NOCHE
Seguramente ahora estés dibujando, la escena que jamás vivimos. Y me pregunto qué será de mí, si habrá alguien más después de ti, si existe quien te pueda suplir. Curioso, vivir en tu ciudad y tardar en encontrarte, mas no menos curioso la forma en que te encontré. Y seguramente sigas igual de guapa, bailando con la misma gracia y guiñando ese ojo al sonreír, clavando tu mirada, la más bonita del mundo, en las pupilas de otros. Me nublo, debe ser que al fin y al cabo la tierra exige la primavera, debe ser que donde hay llama hay quemaduras. ¡Ay amor! No sabes lo que ha sido recordarte. Los niños me miran con la misma ilusión, pero yo les tengo que negar la cabeza, “hoy tampoco vendrá”. Al fin y al cabo, sabía que me olvidarías.
Recuerdo ese baile de cuerpos bajo el edredón, las risas, las conversaciones de todo y de nada, que parecían no querer terminar. Recuerdo esa última mirada, que precedió al cierre de tus ojos para dormir, quizás diciéndome adiós. Esa fue la última noche, te fuiste y te lo llevaste todo… olvidaste tu recuerdo en cambio. Ahora que vivo solo, me dan miedo las noches.
No te voy a engañar, sé que volveré a quererte, sabrás decir que sí. Sabré volver a escribirte con la mirada, me recitarás una sonrisa. Nos olvidaremos del mundo, no necesitaremos nada más. Hablaremos de todo, nos reiremos por nada. Volveré a quererte, volveré a esperarte, aunque no termines de volver.
Cuídate, nos debemos la vida.
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