miércoles, 16 de diciembre de 2015

Lluvia. Niebla. Tú.


Han pasado dos meses. La noche no era tan fría como podría parecer, a simple vista. Las batallas de mi cabeza decidieron darse una tregua para sentir el olor de la tierra mojada,  el aire de la sierra, la paz de la montaña. Y de nuevo la leña provocó ese comentario tan intrínseco de los animalitos de ciudad, del senderista de hormigón y furtivo del negocio: “huele a pueblo”. Las prisas se tomaron un vino, las dudas se estrellaron con la convicción, la niebla transportó sentimientos, mientras mis ojos se reflejaron en los tuyos…una vez más. Mis manos quisieron ser de tu cuerpo entrelazándose con las tuyas, y mi boca dejó de besar tus labios el tiempo necesario para decir te quiero y volverte a besar.

B.




Fotografia de @GranBenit