Se levantó un día, cualquiera, como
todos. Cruzó las mismas calles para coger el autobús de cada
mañana, que le llevaba a su monótono trabajo. Pero aquel día,
junto a él, se sentó una joven con mirada alegre y sonrisa tímida.
¿Qué pasó? Lo de siempre, la vida... Sólo que a partir de ese
momento, conjugaron los verbos en plural.
Foto: Paco Ruíz.
