Se levantó un día, cualquiera, como
todos. Cruzó las mismas calles para coger el autobús de cada
mañana, que le llevaba a su monótono trabajo. Pero aquel día,
junto a él, se sentó una joven con mirada alegre y sonrisa tímida.
¿Qué pasó? Lo de siempre, la vida... Sólo que a partir de ese
momento, conjugaron los verbos en plural.
Foto: Paco Ruíz.

Nunca había leido tu blog, y, oye, está bastante bien!! me lo apunto!!
ResponderEliminarHola Javimount, bienvenido al blog! me alegra que te guste el blog, nos leemos por aquí ; )
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