Los rayos del sol parecen evaporar las ideas, y cuando llegó
la noche, mientras conducía, me encontraba sumamente convencido de ignorar los
sentimientos que vinieron a encontrarse en los últimos días.
Miedo, pánico, pavor…
De verte y no aguantar las ganas de seguirte con la mirada,
responder con sonrisas tu sonrisa, de sostenerte la mirada y encontrar las
palabras donde depositar lo que siento, antes de que me tildes de pensativo. De
hacerte cosquillas y tener un desliz sobre un tapiz estrellado…para dormir en
tu pelo.
Que llámese destino, fuerzas o señales que parecen apuntar a una sola dirección, siempre he odiado el turbulento camino de quien confía en
los sentimientos, se encuentra sensible, o se abandona a la tristeza con el
ánimo de hallar la inspiración. La frialdad del hombre racionalista es la única
luz que guía al destino estable y próspero...
…(¿O era al revés?)
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Asumir riesgos es poner el mundo al revés... Y el mundo va, desde un pensamiento, hasta un "modo de vida".
ResponderEliminarCambiar de ritmo y maneras es genial. Tan genial como tu pequeño gran "parto de letras".
Te felicito. Vas conduciendo veo, sin prisa y seguro. Un abrazo.
Sin prisa siempre; la seguridad, en cambio, me alegra que al menos sea aparente. Eternamente dubitativo...ante todo permítaseme la duda :D
ResponderEliminarGracias por tus palabras. Un abrazo.