Hoy seré ese medio par de enamorados
durmiendo a menos treinta y seis grados, sobre una cama terriblemente
espaciosa. Todavía tengo el quinto Chanel de tu piel atrapado en mis sábanas.
Él no quiere salir y yo no quiero dormir solo. Y sueño tus tatuajes sembrado
semillas en mi cama para que brotes de alguna manera. Porque hoy, que no estás,
necesito que vuelvas…para follarme como si fuéramos animales, porque con tu
tacto las noches tardan menos tiempo en consumirse. Aún tengo tu sujetador
tirado por mi habitación, la botella de Martini y los papeles de aquel
chocolate negro. Son los restos de tu huracán y…joder, nena, necesito que
vuelvas.
by SyA

Me has recordado a mi hace un año, cuando mi naranja entera y yo, aún no vivíamos juntos...
ResponderEliminarEso se llama "echodemenismo extremo". Y es una putada.
Sobretodo cuando hay kilómetros entre los cuerpos.
En estos casos, lo de dar ánimos es una falacia.
A mi (y a él) me(nos) salvó la vida escribir.
Es lo único que te puedo decir, compañero. Un abrazo.
P.D: el texto me ha encantado. Y la musa, también. Compartimos tatuaje (pero distinto lugar y distinto tamaño) que huele a Malasaña.
Te admiro tanto que tu comentario me da la esperanza de parecerme a ti el año que viene :D
EliminarEscribir es una necesidad que termina convirtiéndose en la solución al final...
Gracias por pasarte por mi cueva, comentar, y me alegra muchísimo que te guste el texto. Ah! y sí,...huele a Malasaña de una forma exagerada :D