No sé a dónde llego tarde. Sólo pido tu calor, de cuando en cuando,
mientras enfría este dolor. Sólo pido ese café cuando el mundo me quede grande.
Ese “tranquilo, todo irá bien”, cuando esté nervioso y todo vaya mal. Esa
conversación cuando necesite tu punto de vista. Siempre ha sido el mejor en el que
me he apoyado. No te pido escribir un ahora. Te pido leer un siempre.
En sòlo diez líneas, todos los miedos del ser humano...
ResponderEliminar¡Bravo!
Gracias!
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