Recuerdo que de pequeño una maestra, de esas que te hacen creer, me contó este cuento. Hoy lo he buscado y, aunque no he localizado al autor, sí he dado con el cuento. A mí me transporta a la infancia. Espero que os transporte a donde vuestras sonrisas sean las más sinceras. Y por favor, si sabéis de quién es decírmelo, ¡Gracias!
Una noche tuve un sueño... soñé que estaba
caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de
mi vida. Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas
en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante
nuestra, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena, y noté que muchas
veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena. Noté
también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente
me perturbó y pregunté entonces al Señor:
- Señor, Tu me dijiste, a través de tu palabra, que siempre irías conmigo a
lo largo del camino de mi vida. Sin embargo durante los peores momentos de mi
existencia veo que hay en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque
Tú me abandonabas en las horas en que yo más te necesitaba-.
Entonces, Él, fijando en mí su bondadosa
mirada me contestó:
- Mi querido hijo. Yo siempre te he
amado y jamás te abandoné en los momentos más difíciles. Cuando viste en la
arena sólo un par de pisadas fue justamente en los momentos de tu vida donde te
llevé en mis brazos-."
Gracias a todos los que me lleváis en brazos...
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Me encanta el principio. Te hace intuir...
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