Por algún motivo la mecha sólo quiso consumir el borde
derecho de aquella vela. Mientras el izquierdo permanecía intacto. Y es que el
fuego es así de caprichoso. Yo como siempre observando estos detalles sin
importancia mientras tú cabalgabas finamente, moviendo tus caderas dando
sentido a la palabra sensualidad. Lo poco que ese fuego proderechista quiso
iluminar se abrazó con el olor a canela que la vela despertaba. Los bombones de
crema de champagne y lo que quedó de hachis acompañaban, sobre la mesilla, a
esas poesías que escribí al pasado. Y así dimos forma a la escena en la
habitación, así conformamos el nido con el que soñé desde que nos miramos la
noche de aquel día que no recuerdo muy bien a qué salíamos. Tú con esos ojos de
gata reunías los elementos para que cualquiera perdiera la cabeza: Eras elegante, sensual, tenías estilo…y de cuando en cuando se te iba la cabeza
dejándonos a todos atónitos[1]. Fui la cera que derretiste a ritmo de los
Beirut. Y fue un placer. Y qué placer…
[1] Según
la RAE, “pasmado o
espantado de un objeto o suceso raro”. Me cuelgo la medalla por no haberlo
podido definir mejor.
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| La più sexy della città più dolce... |
by SyA
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Me encanta ese final redondo con pocas palabras. Te felicito.
ResponderEliminarMe alegro de que te guste. A mí también me parece redondo. Gracias <3
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