Siento tu piel de hoy como el recuerdo de ayer. Como aquel
momento en que no sé quién vacilaba a quien. Tu puta sonrisa destrozando mis
planes, haciéndote mi debilidad. Tras mi mar de dudas y la convicción de qué sé yo, vuelves como vuelve lo que tiene que volver. Tu piel me llama mientras tu
mirada me dice “ven”, y yo a tus pies qué coño voy a decir. Voy y me paras como
quien te pone el caramelo para quitártelo. Y yo quisiera quedarme y no tener
que suponerte, olvidando que estar a un milímetro de ti me llena como
traspasarte. Porque desde la distancia iluminas todo. Porque en la cercanía
eres todo. Porque quien pasa una noche contigo te extraña todas las demás.
Porque ver las estrellas a tu lado encendió el volcán que, aunque inactivo,
quién sabe cuando coño volverá a estallar.
B.
B.
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