Dónde estarás esta noche, maldita seas. Eras la más bonita
de Madrid, y lo peor es que lo sabías. Recuerdo aquella tarde cuando te
encontré en la salida de la filmoteca, con el enfado típico del cine de Haneke.
“¿Qué le costará terminar las películas? Ahora estaré semanas dándole al coco”
decías. Y no te faltaba razón, te pasabas semanas dándole al coco, y al vino.
Me encanta lo bien que te sentaba ese Jerez, no se cual de los dos erais más
dulce.
Cuando bajo un cielo intensamente rojizo me mirabas, aún no
he descubierto de qué color lo hacías, y me pedías que nos escapáramos. Yo
fingía que me parecía una locura. Subíamos a mi piso. La temperatura subía como
las burbujas de aquel champagne francés, bendito elixir. Recuerdo lo tierno que
me ponías escuchando aquella de los Beatles. Recuerdo, la forma en que te movías
follando en la cocina. Maldita sonrisa traviesa de femme fatale, me tenías
ganado. Recuerdo cómo me temblaban las piernas con tu sensual mirada, esa
mirada, cuántos quebraderos de cabeza me ha traído.
Me tenías calado, mereció la pena…
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Siempre he pensado que las fotos ayudan en los relatos, aunque los puristas digan que no...
ResponderEliminarMe gustó mucho el relato, y la foto de espaldas con pistola. Es como darle un giro al final.
Bien.
(Si el relato no es ficción, no entiendo qué haces ahí sentado. Sal a por ella).