martes, 31 de diciembre de 2013

Rosa prohibida

Dónde estarás esta noche, maldita seas. Eras la más bonita de Madrid, y lo peor es que lo sabías. Recuerdo aquella tarde cuando te encontré en la salida de la filmoteca, con el enfado típico del cine de Haneke. “¿Qué le costará terminar las películas? Ahora estaré semanas dándole al coco” decías. Y no te faltaba razón, te pasabas semanas dándole al coco, y al vino. Me encanta lo bien que te sentaba ese Jerez, no se cual de los dos erais más dulce.

Cuando bajo un cielo intensamente rojizo me mirabas, aún no he descubierto de qué color lo hacías, y me pedías que nos escapáramos. Yo fingía que me parecía una locura. Subíamos a mi piso. La temperatura subía como las burbujas de aquel champagne francés, bendito elixir. Recuerdo lo tierno que me ponías escuchando aquella de los Beatles. Recuerdo, la forma en que te movías follando en la cocina. Maldita sonrisa traviesa de femme fatale, me tenías ganado. Recuerdo cómo me temblaban las piernas con tu sensual mirada, esa mirada, cuántos quebraderos de cabeza me ha traído.


Me tenías calado, mereció la pena…



1 comentario:

  1. Siempre he pensado que las fotos ayudan en los relatos, aunque los puristas digan que no...

    Me gustó mucho el relato, y la foto de espaldas con pistola. Es como darle un giro al final.

    Bien.

    (Si el relato no es ficción, no entiendo qué haces ahí sentado. Sal a por ella).

    ResponderEliminar