Un lobo negro dando las buenas noches cumplía la primera de las tres canciones que en vez de las bragas bajó mi ego. Eres carne de microrelato en la tinta de mi agitación, y a falta de dos canciones cierro cicatrices descubriendo el tono marihuana de una Mahou en tiempo de descuento. Fijándome en los ojos antes de elegir, aún queda aliento para amenazarte con volverte a ver. Para ser diferentes. Para asustarte siendo iguales. Para volver a darte las buenas noches.
🦉B.

No hay comentarios:
Publicar un comentario