Un conjunto desesperado de microrelatos contaba la historia desgraciada de quien amaba su vuelo y las vio volar. Traté de hacerte protagonista. Preguntaste si era una lista. No supe qué decir y en vez de la verdad, reí. Cómo coño explicarte que disimulaba de reojo lo mucho que me impresionabas. Que picarte sin motivo sólo era una excusa. Que eres luz. Esperanza entre la desesperanza de una entrada individual. Que noventa días se me hacen largos. Pero que sé contar. Y pienso restar a diario.

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